Los trastornos desadaptativos son reacciones desadaptativas  ante estresantes psicosociales identificables. Se encuadran dentro de los trastornos relacionados con los traumas y el estrés. Son reacciones que resultan excesivas para lo esperado como normal ante dicho estresante, es decir, es la respuesta fisiológica ante el estrés. Algunas personas al experimentar situaciones estresantes aprenden a prestar más atención a sus sensaciones fisiológicas interpretándolas como amenazantes cuando se sienten estresados lo que redunda en un mayor nivel de ansiedad y un estado de ánimo deprimido debido a su percepción de falta de control sobre la situación.

     Algunas veces las emociones nos superan. Cuando nos encontramos ante una situación particularmente difícil, ante un evento vital estresante al que debemos adaptarnos  como por ejemplo; una pérdida, una enfermedad, un conflicto familiar, una oposición, dificultades económicas, una situación de desempleo o, una situación como la que actualmente vivimos de largo confinamiento,  nuestro cerebro reacciona haciéndonos sentir miedo, desesperanza, incertidumbre. La situación psicosocial estresante provoca una serie de síntomas emocionales y conductuales cuyas manifestaciones clínicas  pueden ser compatibles con un estado de ánimo depresivo u ansioso. Las personas que viven un trastorno adaptativo perciben la situación a la que se enfrentan como insostenible, no se sienten capaces de poner en marcha una solución, se encuentran atrapadas, pues sus dificultades sobrepasan sus capacidades de afrontamiento. La situación creada por el suceso perturbador suele llevar aparejada la desaparición de expectativas, ilusiones, deseos y objetivos de futuro que teníamos; se quiebre el presente y se diluye el futuro previsto, esto nos obliga a redefinir un nuevo escenario en el que representar nuestra vida.

      La adaptación es el proceso que permite pasar de un estado de malestar psicofísico, provocado por un cambio de circunstancias vitales en la vida de una persona, a otro estado de bienestar mediante una serie de actuaciones en algunos de los aspectos vitales afectados por el cambio. Para que el proceso de adaptación se dé hemos de aceptar el acontecimiento que modificó nuestra vida, pues no podrá haber adaptación si mantenemos en nuestra conciencia el recuerdo del pasado.

     Actualmente  un sentimiento de extrañeza nos acompaña en nuestro encierro forzoso. Vivimos como si fuéramos personajes de una novela de ciencia ficción. Luchamos aislados por nuestra supervivencia en un mundo que nos enfrenta a un futuro incierto. La incertidumbre y la vulnerabilidad  han pasado a ser nuestros nuevos compañeros de viaje, se han colado en nuestras casas, ahora convertidas en prisiones o fortalezas. Recuerda que es normal sentirse nervioso, asustado, triste, después de sufrir un acontecimiento vital adverso, y algo a tener en cuenta, si en el pazo de dos o tres meses no consigues incorporarte a la normalidad social, laboral o académica, existen profesionales que pueden ayudarte.

M. F. P.