Cualquier persona puede beneficiarse de acudir a un profesional de la psicología aunque no esté pasando por un momento de dificultad. La psicología nos puede ayudar a examinar nuestro mundo interior y exterior, siendo un vehículo para nuestra propia transformación. El cambio es un proceso individual y personal y la psicología pone a nuestra disposición los mecanismos que nos ayudan a hacernos conscientes de nuestra propia capacidad para el logro de la metas y que podamos conseguir cambios positivos y duraderos.

Sin embargo, hay ocasiones en la vida en que experimentamos malestar, inconformidad o sufrimiento, y no conseguimos identificar cuál es el problema o, sabemos de dónde procede éste y desde cuándo nos afecta y aún así nos preguntamos si es el momento de acudir a un profesional para solucionarlo. La decisión de pedir ayuda no es nada fácil, sobre todo porque muchas veces penamos que pedir ayuda significa reconocer debilidad, falta de habilidades o fracaso. Sin embargo, pedir ayuda es un acto de coraje y madurez.

La decisión de acudir a un psicólogo/a es un proceso en el que la persona va tomando conciencia de cómo se siente, de cómo el paso del tiempo no es la cura de sus problemas y, que lejos de solucionar las cuestiones que le afectan, algunas de ellas empeoran y se cronifican, deteriorando su calidad de vida.

Hay algunas señales que pueden servirte de orientación a la hora de valorar si es el momento de pedir ayuda psicológica, como:

1. Nada de lo que has hecho hasta el momento te ha funcionado.

2. Tus amigos y familia están cansados de escuchar tus
quejas.

3. La gente que te quiere está preocupada por ti.

4. Tienes pensamientos negativos, catastrofistas,
obsesiones que te impiden vivir con normalidad.

5. Sientes agresividad, irritabilidad y cambios de humor que no puedes controlar. Crees que todo el mundo está contra ti.

6. Tienes dificultades para conciliar el sueño y descansar.

7. Has dejado de disfrutar de las cosas que te generaban placer y felicidad.

8. Te encuentras en una situación personal límite, desbordado por la ansiedad, el estrés o la tristeza.

En resumen, no hace falta estar en una situación extrema. Si sientes que necesitas ayuda en tu vida diaria porque no sabes cómo afrontar la situación en la que te encuentras, es aconsejable acudir a recibir tratamiento psicológico.